
Hay historias que te reconcilian con el mundo y te demuestran que, cuando Dios sale a buscarte, rompe todos los esquemas. Es el caso de Eva Alcalá, una joven de 24 años nacida en Girona que hoy se pasa por nuestra sección de entrevistas.
A simple vista, Eva es una creadora de contenido que arrasa en TikTok con más de 100.000 seguidores. Pero detrás de los números y de la pantalla se esconde una historia brutal. No creció en un entorno creyente ni nadie la convenció para ir a la Iglesia; su encuentro con Jesús llegó de golpe a los 23 años, en una de las etapas más difíciles y oscuras de su vida.
Hoy se toma un café virtual con nosotros en Vidas Santas para hablarnos, de tú a tú, sobre cómo es pasar de no ir a la iglesia a hablar de Dios ante miles de personas, cómo lidiar con las críticas en redes y qué significa, de verdad, ser joven y católico hoy en día.
Puedes seguir el día a día de Eva y su comunidad en su cuenta de TikTok @evaalcala_ y en su perfil de Instagram @evaalcala_.
De una mala racha al encuentro: ¿Quién es Eva Alcalá?
Eva, para quien todavía no te conozca, ¿cómo decidiste empezar a compartir tu fe de forma tan natural en redes sociales?
«Nací en Girona y crecí como cualquier otra chica más. Por tradición familiar recibí el Bautismo y la Primera Comunión de pequeña, pero en mi casa nunca fueron creyentes. Mi vida ha sido normal y corriente entre el deporte, el colegio y las amigas. No fue hasta más o menos los 23 años, a raíz de una muy mala etapa personal, que conocí al Señor.
Nadie me arrastró a creer ni fui influenciada por mis alrededores; fue Jesús quien vino a buscarme. Con el paso de los meses me acerqué más y más a la Iglesia, y fue naciendo en mí una necesidad de compartir lo que yo estaba recibiendo. Al principio solo compartía en redes algunos posts sobre versículos bíblicos, hasta que alrededor de mi Confirmación tuve la fuerza de empezar a hablarle al mundo a través de una pantalla.»
Lidiar con las críticas en pleno siglo XXI
1. Tener 100k seguidores con nuestra edad es una auténtica pasada, pero el mundo digital a veces se vuelve un poco superficial. ¿Te ha costado mucho mantenerte fiel a tus valores o te toca lidiar con mucho «hate» por hablar de Dios tan abiertamente?
«He recibido mucho hate, tanto de personas cercanas como de extraños. En el mundo actual, cualquier persona que se vuelve a Cristo se expone a las burlas y a las críticas. Pero ninguna calumnia es comparable a todo el amor que recibo a diario.
Poder ayudar a alguien de la mano del Espíritu Santo es la mayor recompensa en la que puedo pensar, y el hate parece muy pequeño en comparación. Ha habido veces en las que he pensado en borrar algún vídeo en el que estaba recibiendo demasiado odio, pero Dios siempre me ha dado fuerza para no dar un paso atrás.»
Romper el miedo a que nos miren raro
2. Muchos jóvenes viven su fe un poco «a escondidas» en la universidad o con sus amigos por el miedo a que los juzguen. ¿Qué consejo les darías para que se quiten ese peso de encima?
«Mostrar la fe abiertamente es sin duda un proceso. Yo recuerdo que en casa, al principio, escondía todos los objetos religiosos que tenía de manera automática. ¡Mi consejo es que sean muy auténticos!
Ser cristiano no es una apariencia,
«Mis amigos en el Cielo»
3. En la web escribo mucho sobre el santoral, pero a veces los santos nos parecen personajes lejanos. En tu día a día, ¿hay algún santo con el que conectes especialmente?
«¡Por supuesto! Siempre me refiero a ellos como amigos en el cielo, porque han hecho tanto por mí que no puedo considerarlos menos que eso.
Ellos son Santa Teresita del Niño Jesús, que me enseñó a caminar hacia Jesús tal y como soy, confiando plenamente en su misericordia, y San Carlo Acutis, quien me dio la fuerza para aspirar a la santidad en el mundo moderno actual. Son verdaderos amigos que nunca faltan a la ayuda de quien los necesita.»
La revolución de la juventud católica
4. Si tuvieras que definir qué significa para ti ser joven y católica hoy en día, ¿cómo lo describirías?
«Creo que ser joven y católica hoy significa haber recibido una de las mayores bendiciones del mundo. No lo cambiaría por nada. Los jóvenes servimos al Señor de una forma muy especial y única: con vitalidad, fuerza, seguridad y mucha alegría.
Intentaron hacernos creer que somos débiles, que necesitamos muchas cosas externas para saber ‘quiénes somos’ y que nos espera un futuro muy oscuro en el que más vale no aspirar a mucho. Pero la Iglesia nos dice una cosa muy distinta; nos dice la verdad: que los jóvenes hijos de Dios podemos cambiar el mundo con la gracia del Espíritu Santo y nada más.
Por eso nuestro papel es tan importante. Animo a todo joven que lea esto a seguir hacia adelante con Cristo al lado, sin mirar atrás y sin miedo, porque solo lo necesitas a Él para tenerlo todo. Siempre he pensado que, tal y como están las cosas, los jóvenes no podemos cambiar mucho el mundo. Pero ahora sé que podemos proclamar el Evangelio; y eso lo cambia todo.»
Conclusión de Vidas Santas
Leer a Eva te deja con una sensación muy limpia. En un mundo donde parece que los jóvenes necesitamos encajar a toda costa, ponernos máscaras o seguir las modas para no sentirnos desplazados, escuchar a alguien de nuestra edad hablar con esa libertad y esa seguridad es un soplo de aire fresco.
Su historia nos recuerda que la fe no es una serie de normas aburridas ni algo que debamos esconder por el miedo al «qué dirán» en la universidad o en el grupo de amigos. Al final, se trata de una identidad real, de un encuentro que te cambia la vida y te da la fuerza para ser tú mismo, sin complejos. A veces nos complicamos demasiado la cabeza buscando grandes respuestas, cuando la verdadera revolución empieza simplemente por ser auténticos ahí donde estamos.
Desde Vidas Santas, solo nos queda darle las gracias de corazón a Eva por su generosidad, por su tiempo y por abrirse de esta manera tan bonita con nosotros. Es un orgullo tremendo contar con testimonios así que demuestran que la Iglesia está más viva y es más joven que nunca. ¡Seguiremos muy de cerca tus pasos en las redes, Eva!
Leer esta entrevista me hizo recordar mucho a San Pablo cuando decía: “No me avergüenzo del Evangelio, porque es fuerza de Dios” (Romanos 1:16).
En un tiempo donde muchos jóvenes sienten presión por encajar, callar o esconder su fe para no ser señalados, testimonios como el de Eva muestran algo profundamente cristiano: cuando Cristo toca el corazón de una persona, ya no puede quedarse callada.
Lo más interesante es que ella no llegó por tradición ni por costumbre social, sino por encuentro.
Y eso es muy paulino. San Pablo tampoco siguió a Cristo por comodidad; fue Cristo quien salió a buscarlo y transformó completamente su vida.
También me parece importante algo que ella menciona: el miedo al “qué dirán”. Hoy muchos viven pendientes de aprobación externa, pero el cristiano auténtico entiende que su identidad no depende de modas, algoritmos ni aplausos, sino de saberse hijo de Dios.
Y ahí está quizá la frase más poderosa de toda la entrevista: “Los jóvenes hijos de Dios podemos cambiar el mundo”. Porque la Iglesia nunca avanzó por mayoría ni por popularidad; avanzó por personas convencidas, valientes y llenas del Espíritu Santo.
San Pablo evangelizó caminos romanos. Hoy algunos evangelizan TikTok, Instagram o YouTube. Cambió el escenario, pero la misión sigue siendo la misma: anunciar a Cristo sin miedo.
Que Dios siga levantando jóvenes con fe firme, alegría limpia y valentía para hablar de Cristo en medio del ruido del mundo.
Eva fue y sigue siendo un pilar importante en mi camino para acercarme a Dios. Recuerdo que en medio de tanto miedo es inseguridad ella apareció en mi tiktok por milagro y fue instantánea la conexión. El amor y devoción que ella emana al hablar de Dios y de los santos es increíblemente contagiosa. Todos los días doy gracias a Dios por haberla puesto en mi camino.
Eva es dulce y firme en su palabra, y con alegría nos acerca al Padre 💖 me recuerda a nuestra madre María. Gracias Eva, seguí así 🙏