La Ascensión del Señor: ¿Por qué Jesús se va para quedarse?

Cuadro Ascensión de Jesús

Hoy la Iglesia se viste de blanco y dorado para celebrar la Ascensión del Señor. Tras cuarenta días conviviendo con sus discípulos después de vencer a la muerte, Jesús asciende a la presencia del Padre. Pero, lejos de ser una despedida triste, este acontecimiento es la mayor promesa de esperanza para el cristiano.

Como estudiante que pasa horas entre libros, a veces me pregunto: ¿Cómo influye este misterio en mi día a día? La Ascensión no es un evento astronómico, es el momento en que nuestra humanidad entra definitivamente en la gloria de Dios.

Si quieres profundizar en el fundamento bíblico y teológico de este día, puedes leer el relato original en los Hechos de los Apóstoles o consultar la explicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

¿Qué celebramos hoy en la Ascensión?

La Ascensión del Señor marca el final de la presencia física de Jesús en la tierra, pero inaugura su presencia espiritual a través de la Iglesia y los Sacramentos. Es el cumplimiento de su misión y el preludio de la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.

  1. Nuestra meta es el Cielo: Nos recuerda que estamos de paso. Como bien explica Jacques Philippe en sus reflexiones sobre la paz interior, el corazón humano solo descansa cuando encuentra su centro en Dios.
  2. La misión de los bautizados: Jesús no sube al cielo para que nos quedemos mirando las nubes. Nos deja un encargo claro: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio». Este proyecto de Vidas Santas nace, precisamente, de ese mandato.

La Ascensión y la elección de San Matías

Hay un detalle histórico que conecta perfectamente con lo que compartíamos hace poco en la web. Fue justo después de este acontecimiento, mientras los apóstoles esperaban en oración el Espíritu Santo, cuando comprendieron que debían completar su número. La ausencia física de Jesús los impulsó a la acción, lo que llevó a la elección de San Matías Apóstol para ocupar el lugar de Judas. La Ascensión es el motor que pone en marcha la estructura de la Iglesia.

El «Cielo» en medio de la biblioteca

San Josemaría Escrivá, que tanto nos enseña sobre la santificación del trabajo, decía que la Ascensión nos da «hambre de almas». Para un joven de hoy, subir al cielo con Cristo significa elevar la calidad de lo que hacemos:

  • Estudiar con rigor para servir mejor.
  • Tratar con caridad a quienes nos rodean.
  • Vivir con la alegría de saber que Alguien nos espera al final del camino.

Oración para el día de la Ascensión

«Señor Jesús, que al subir al cielo nos dejaste la promesa de estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo: ayúdanos a vivir con los pies en la tierra, pero con el corazón en el cielo. Que nuestra vida sea un reflejo de tu luz y que sepamos encontrarte en lo ordinario de cada jornada. Amén.»

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